JUEVES 29 DE NOVIEMBRE DEL
2012.
El museo del Prado abre una escuela de teoría del arte.
Como
segunda parte de un proceso ya iniciado con las cátedras del museo Prado,
celebradas desde 2009, el curso se plantea como “un experimento que se inicia
en el peor momento en cuanto a las condiciones económicas, pero que se espera
que se prolongue dos años más”. Tratará sobre el romanticismo, “el momento en
el que surge la idea de que al arte, más allá de lo suntuoso, lo único y lo
bello, lo sostiene también un discurso teórico”, según De Azúa. “Los románticos
alemanes llegaron a proponer el arte y la poesía como sustitución de la
filosofía, y es ahí donde arrancan todos los ismos”.
El programa junta, bajo el sugerente enunciado El
ojo que piensa,clases teóricas sobre asuntos como los inicios de la
crítica, el descubrimiento del paisaje como estado de ánimo o el pintoresquismo
y sublimidad en Inglaterra, con seminarios prácticos. Para ellos, De Azúa
cuenta con algunos de los más agudos expertos españoles en estética, como José
Luis Pardo, Arturo Leyte, Jordi Ibáñez o los conservadores del museo Javier Portús,
Andrés Úbeda o Javier Barón, que se valdrán de visitas a las salas del Prado
para ilustrar las transformaciones artísticas del muy convulso siglo XIX.
“El recorrido analítico de todo el proceso desde la constitución
de las Academias, primer paso hacia la intelectualización de las artes, hasta
las artes puramente teóricas del siglo XX”, escribe De Azúa en el programa del
curso, “es uno de los caminos más fructíferos para entender nuestra actual
situación tantas veces considerada caótica. Es un caos, posiblemente, pero
tiene sentido”.
Para el director del museo, sin duda, también lo
tiene. Miguel Zugaza entiende la iniciativa académica, sellada además por la
donación de 6.500 volúmenes de filosofía del arte de la biblioteca personal del
escritor a la de la pinacoteca, como la primera en un proceso para configurar
la “escuela del Prado, en cumplimiento de un mandato que nos hemos querido
fijar y donde se podrán formar los historiadores del arte en el futuro”.
Fuente.
http://cultura.elpais.com/cultura/2012/11/28/actualidad/1354134202_265983.html